Surge preocupación en ciudad capitalina por desborde en Centro Histórico

México, 14 jul (Prensa Latina) El gobierno de la capital mexicana muestra preocupación ante el desborde de personas en calles del centro histórico que hoy cumple dos semanas de la reapertura de establecimientos comerciales ante una menor incidencia de contagios a Covid-19.


Las aglomeraciones de personas que llegan de todas partes en busca de precios más bajos o simplemente porque después de tres meses de encierro en sus casas quieren visitar de nuevo su lugar más deseado de citas y paseos, preocupa al gobierno que no los ha podido contener.


Ya se han aplicado numerosas medidas extraordinarias como establecer la entrada al casco histórico por orden alfabético del apellido, un día de la A a la M, y otro de la N a la Z, o alternar por aceras la apertura de los comercios, uno los nones y otro los pares, o convertir en peatonales más de 30 calles.


Pero ni esas ni otras muchas más, han sido medidas suficientemente fuertes para evitar las aglomeraciones ni obligar a que se cumpla la sana distancia, aunque, a decir verdad, se ven ahora más personas con cubrebocas que los primeros días de semáforo naranja.


La situación de desborde se reflejó en las estadísticas de la Covid-19 en la capital con algunos repuntes de contagios, lo cual obligó al gobierno a decretar semáforo rojo para unos 30 barrios capitalinos.


En algunas calles del centro, como Academia, se hicieron largas filas para ingresar a Corregidora, la más comercial del casco, sin que en los filtros sanitarios se siguiera la recomendación del gobierno de la ciudad de permitir el paso de acuerdo con la primera letra del apellido paterno.


En las esquinas y cuadras se han dispuesto bocinas por las que se emiten audios sobre las medidas de higiene prevalecientes en cada lugar y pese a los llamados con megáfonos para evitar la saturación de las zonas, la mayoría no respeta la sana distancia.


Los llamados popularmente «toreros» no autorizados por la policía, y vendedores ambulantes reconocidos, copan calles muy populosas como Correo Mayor, Venustiano Carranza, Madero y otras en las que se venden desde lentes y juguetes hasta cubrebocas de dudosa procedencia.


En cuanto al comercio formal, el gobierno de la ciudad informó que una docena de negocios han sido sancionados, principalmente por no cumplir con los días de cierre designados para la reactivación económica de la zona, de los cuales ocho continúan cerrados.


Algunos han sido sorprendidos haciendo trampas, pues mantienen las puertas cerradas, pero empleados se paran en las aceras llamando clientes a quienes pasan subrepticiamente al interior sin adoptar ninguna medida de protección sanitaria.


El temor del gobierno local es a un rebrote de la epidemia después de que con gran esfuerzo lograran bajas los índices principales como contagio, activos, sospechosos, fallecimiento y uso de la capacidad hospitalaria.